Fue tal el deseo y el empeño en tener moto y carné que estuve durante tres meses repitiendo a diestra y siniestra que de regalo por mi 40 cumpleaños quería esto mismo. No se si yo tengo un sexto sentido, o más bien los participantes en mi regalo les faltó disimulo y malas artes, el caso es que dos semanas antes del feliz aniversario empecé a notar movimientos extraños a mi alrededor. Jaume, un día entre semana se presenta en el taller sin motivo aparente, baja a la oficina con Juan y este hablaba con una tercera persona por teléfono, negociando un precio, y más tarde me envían a casa y me dicen que tienen que recoger la moto de un cliente en Barcelona (bien mirado, nada fuera de lo normal trabajando en un taller de motos). Pero me parecían transparentes, se podía ver la complicidad y la ilusión en sus ojos, y compartí la sensación con Francesca, jajajaja ella miró a otro lado...