
Siempre me han gustado las motos, llevo 25 años subiéndome a sus lomos, pero...siempre en la parte de atrás, sí, allí en el taco, que bonito!!!, que estético!!!!, lleva ventosas, es de quita y pon, qué gran invento!!!! no raya el guardabarros, no deja marcas, cuando llegas al destino lo haces desaparecer y tu máquina luce que te cagas... pero no puede ser más incómodo!!!!! y ya no digo más cuándo este lleva un precioso ribete... entonces... las partes nobles quedan enmarcadas para una semana. A pesar de sus inexistentes bondades, he recorrido miles de kilómetros subida en él,

voluntariamente que conste, y con el 200% de satisfacción, me ha permitido, sin tener que estar pendiente de la conducción, embriagar mis sentidos contemplando paisajes increíbles, conocer todos los garitos que tienen el "Estrella Galicia" en su puerta, e incluso inventar un lenguaje de signos y toques para comunicarme con el piloto. En resumen mi relación amor-odio con el taco me ha llevado a plantearme,¿ como se ve el paisaje siendo el piloto? ¿es más cómodo el asiento de él?¿ pararía yo en todos los garitos con el susodicho cartel? Ya estoy tardando en sacarme el carné!!!!!!!!